“Mario de 7 años recibe un regalo monetario oportuno y generoso de parte de su madrina. Este regalo, combinado con el apoyo y el amor del programa, hace un impacto inmensurable en la familia de Mario durante un tiempo de necesidad extrema.”

La calidez del día, el sonido de perros ladrando y pájaros cantando, autos yendo y viniendo podrían hacer pensar a cualquiera que este es un día común y corriente en el programa de Compassion Tesoritos de Cristo, en la selva peruana. La directora del programa Katian está ahí casi todos los días, haciendo labores administrativas mientras el resto de las actividades siguen siendo realizadas remotamente debido a la pandemia en curso. 


Katian imprime la lista mensual de los niños que han recibido un regalo de su padrino. Sosteniendo la lista en sus manos, se queda mirando fijamente a una línea, asegurándose de estar leyendo correctamente. “Nunca antes habíamos visto un regalo tan generoso,” dice Katian, sonriendo. “¡Estaba tan sorprendida y emocionada porque era para Marito! Sabía que esto iba ser de gran bendición para él y su familia. Sí que lo necesitan.”  

 

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Mario de 7 años es el hijo menor en su familia. Su padre, Jacobo, trabaja manejando un mototaxi, y su madre, Soylita, es ama de casa. Viven en una pequeña casa alquilada. Se han mudado muchas veces por muchos años. 

 

Desde antes de la pandemia, ya era una lucha para los padres de Mario el mantener a su familia de cinco miembros. Mario fue inscrito en el programa de la iglesia hace casi 3 años, pero inicialmente sus padres tenían muchas dudas sobre el nuevo programa en la comunidad. La tutora de Mario, Sebastiana, recuerda vívidamente esos años. 

 

“Cuando estaba inscribiendo a nuevos niños, recuerdo haber pasado por la casa de Mario varias veces. Su papá estaba escéptico con la iglesia y conmigo, fue poco amable,” recuerda Sebastiana. “Pensaron que sólo queríamos llenar la iglesia con nuevas personas y llevarnos a los niños. No querían saber nada de nosotros ni del programa.”   

 

A través del servicio fiel y los actos constantes de amabilidad mostrados a Mario y su familia por Sebastiana y el personal del programa todos estos años, la confianza fue construida y sus corazones empezaron a ablandarse. 

 

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“He visto un cambio positivo. Ahora, me dejan orar por ellos, son más receptivos, y mi oración es que Dios siga tocando sus corazones y que haga Su obra en sus vidas,” dice Sebastiana, sonriendo.

 

Un día, Mario estaba jugando futbol con su hermano mayor en el jardín como de costumbre. Cuando en eso se da cuenta que su tutora y la directora del programa se acercaban a su casa con una lista en sus manos y una gran sonrisa en el rostro.  

 

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El pequeño Mario y su familia estaban a punto de escuchar las noticias más emocionantes que habían oído en mucho tiempo.

 

Después de una conversación breve afuera de la casa de Mario, él y su familia se dieron cuenta que esta no era una visita regular del personal del programa. Las noticias sobre el regalo monetario de parte de la madrina de Mario los dejó perplejos, les hizo el día y no pudo haber llegado en mejor momento. 

 

“Mi esposo no ha estado ganando mucho desde que la pandemia empezó. Los precios de todo han subido. Marito ha tenido que compartir la cama con su hermano y sus cosas estaban amontonadas en un cajón viejo. La vida ha sido dura. Esto es una gran ayuda para nuestra familia,” dice la madre de Mario, Soylita, con lágrimas en los ojos. 

 

Marito no podía dejar de abrazar a su tutora y no sabía qué hacer mientras escuchaba las noticias inesperadas. Mario, su mamá y su tutora quedaron en un día para ir y comprar lo que Mario necesitaba con el regalo de su madrina. 

 

Mientras compraban cosas para Mario ese día, sus ojos no podían creerlo. “Nunca nadie me ha comprado tantas cosas. ¿Es todo para mí?” dice Mario.  

 

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Gracias al regalo generoso de la madrina de Mario, el programa le compró una cama, un colchón, un edredón, un armario, cajones de plástico, útiles escolares y de limpieza, un escurridor de platos, un planchador, zapatos, ropa y muchos víveres. 

 

Tenían tantas bolsas que el papá de Mario estaba felizmente sorprendido y tuvo que hacer varias carreras en su mototaxi para llevar todo a casa. 

 

Pero lo que hizo a Mario aún más feliz fue cuando recibió lo que siempre quería – ¡una pelota de futbol! “El futbol es mi deporte favorito,” dice Mario. “Juego con mi hermano todos los días, pero siempre tenía que decirle a mi entrenador que me preste su pelota. ¡Estoy tan feliz!” 

 

 

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El personal del programa usa estas oportunidades para seguir compartiendo del amor de Dios y Su plan de salvación con todos los niños y sus familias. “La sociedad con Compassion ha sido clave para seguir compartiendo el evangelio. Nos da una puerta abierta para compartir con todos sobre Jesús,” dice Katian, la directora del programa.  

 

“Ha sido maravilloso ver a la mamá de Mario en nuestros servicios y a sus hermanos en la escuela dominical. Estamos agradecidos por los buenos corazones y la generosidad de los padrinos de nuestros niños. Siempre oramos para que Dios los bendiga,” dice Sebastiana. 

 

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La familia de Mario está más que agradecida y continúan viendo la bondad de Dios manifestada en sus vidas a través del programa y la madrina de Mario. “Como padres, a veces no tenemos suficiente para poner comida en la mesa o para comprarles a nuestros hijos algún juguete o más ropita. Dios vio nuestra necesidad y bendijo a nuestra familia. Nunca hemos soñado con algo así. Gracias por sus buenos corazones y por compartir con nosotros,” dice la mamá de Mario.  

 

Mario dice que su versículo bíblico favorito es ‘El Señor es mi pastor nada me faltará’. “Mi tutora me enseñó eso, y me gusta orar. ¡Le pido a Dios que le de buena salud y cuide a toda mi familia, y también a mi madrina!” dice Mario. 

 

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El único recuerdo que Mario tiene de su madrina es una foto y una carta de ella, la cual lee a menudo. “Quiero abrazar a mi madrina y decirle gracias por la pelota y por todos estos regalos. Guardo su carta en mi folder, y siempre la leo con mi mamá,” dice Mario, sonriendo

 

  “...demuestran su anhelo por vosotros debido a la sobreabundante gracia de Dios en vosotros. ¡Gracias a Dios por su don inefable!”

2 Corontios 9:14-15