El 15 de enero de 2019, la familia de Brayan lo perdió todo cuando un terremoto golpeó su comunidad. El personal de Compassion y la iglesia trabajaron arduamente para aliviar su sufrimiento, asegurándose de que nunca se sintieran solos durante esos tiempos difíciles.

 

Imagina ver a alguien sonriendo y con los ojos llenos de esperanza y paz, a pesar de haber perdido absolutamente todo. Si esto no parece cierto, no has conocido a Brayan.

 

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 La tarde del martes, 15 de enero, Brayan estaba resolviendo sus lecciones de electrónica en casa, como lo hacía cualquier otro día. De pronto, la tierra comenzó a temblar con una violencia increíble, causándoles a todos una gran consternación y miedo. Las casas comenzaron a colapsar por toda el área.

 

Todo sucedió tan rápido que Brayan solo pudo salir corriendo, huyendo por su vida, tratando de escapar del peligro, mientras su casa se balanceaba como si estuviera hecha de papel. En un abrir y cerrar de ojos, lo había perdido todo.

 

“Fue el momento más aterrador de mi vida. Cuando el terremoto nos golpeó, yo estaba solo en casa. No podía creer lo que estaba pasando. Toda mi casa se vino abajo, sentí mucha pena, me sentí totalmente desamparado. Además, no sabía cómo decirles a mis padres lo que había sucedido, especialmente a mi madre que sufre de presión alta ", indica Brayan.

 

La familia Rupay no solo perdió su hogar esa tarde, sino también todas sus pertenencias, todo por lo que habían trabajado tan duro durante muchos años.

 

“Traté de buscar entre los escombros para recuperar algunas de nuestras cosas. Muchos vecinos vinieron a ayudarme, pero fue un intento inútil ya que no quedaba nada por recuperar. Apenas pude recoger algunas cosas de un armario que no estaba totalmente enterrado. Estaba empezando a oscurecer cuando mi familia llegó a casa, mi madre estaba devastada, pero gracias a Dios estaba bien. Las lágrimas corrían por nuestras mejillas a pesar de nuestros mejores esfuerzos para ser fuertes", declara Brayan.

 

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Sin embargo, en medio de esta tragedia, la iglesia y el personal de Compassion del proyecto de Brayan pusieron todos "manos a la obra".

 

Moisés Gavirondo, Director del Proyecto PE0341 dice:Cuando nos enteramos que Brayan era el único beneficiario del programa cuya casa se había derrumbado, inmediatamente planeamos ir para allá y llevarles lo que pudieran necesitar. Cuando llegamos, Brayan estaba en estado de shock. Sin embargo, cuando nos vio, su rostro cambió por completo. Sus ojos se llenaron de alegría y alivio. También fue un momento muy emotivo para mí, porque sentí cómo Dios estaba abrazando y sosteniendo a Brayan a través de nosotros"

 

Esa noche, gracias al apoyo del personal de Compassion, la familia de Brayan tenía comida y ropa para enfrentar los siguientes días.

 

Brayan comparte: “Aunque estábamos tristes por todas las cosas que perdimos, mis amigos de la iglesia, los tutores y el director del proyecto siempre estuvieron con nosotros, y eso nos hizo muy felices. Nos ayudaron con todo lo que pudieron. El hermano Moisés oró conmigo, y eso me dio paz. Mi familia no estaba sola, teníamos una familia espiritual más grande que se preocupaba y oraba por nosotros”.

 

 

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Así ha sido para Brayan desde los 5 años, cuando se registró en el programa Compassion. Allí, conoció a su familia espiritual, a los cuales llama sus hermanos y hermanas de la iglesia.

 

Melva Caldas, la madre de Brayan, dice: “Cuando nos enteramos del Programa de Patrocinio de niños en asociación con la iglesia, registramos a Brayan. Fue una decisión que cambió nuestras vidas por completo, nunca antes habíamos oído hablar de la Palabra de Dios. Cuando Brayan comenzó a asistir a la iglesia, su vida tomó un nuevo camino. Muchos otros niños del barrio estaban constantemente en problemas y luchando con adicciones, ellos tuvieron una mala vida. Sin embargo, Brayan decidió creer que Dios tenía un mejor plan para su vida, y eso es lo que lo llevó a tomar todas las decisiones de su vida ".

 

Ahora a la edad de 21 años, Brayan es un joven cristiano que ama y está apasionado por Dios. Actualmente está estudiando una carrera técnica en electrónica. Su sueño es convertirse en un gran profesional para ayudar económicamente a su familia. No obstante, después del terremoto, parecía que sus sueños también comenzaron a derrumbarse.

 

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Brayan dice: “Después de que mi casa colapsó, tenía muchas dudas en mi mente. No sabía dónde íbamos a vivir. Pensé que tendría que abandonar mis estudios para trabajar a tiempo completo y ayudar a mis padres. Solo quería lo mejor para mi familia, ya no me sentía triste, estaba feliz porque esta situación nos acercó como familia y sabíamos que Dios nos daría una solución ".

 

Unas semanas después, la ayuda que anhelaban llegó de una manera aún más grande de lo que imaginaban.

 

Moisés Gavirondo explica:Después de coordinar todo y tratar de buscar la mejor manera de ayudar a la familia de Brayan, decidimos comprar un módulo prefabricado e instalarlo en el terreno donde solía estar su casa. Era un módulo completo donde toda la familia podía vivir ". "Mi corazón estallaba de alegría, sabiendo que eso era lo mejor que podíamos hacer por ellos después de que perdieron su casa"

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Gracias a los fondos de asistencia para desastres de Compassion, la iglesia fue capaz de cubrir todos los gastos para comprar un módulo prefabricado. También proporcionó todos los artículos del día a día que la familia de Brayan necesitaba mientras el trabajo de reconstrucción estaba en proceso.

 

“Es una gran bendición para nosotros asociarnos con Compassion. Muchas veces, como iglesia, queríamos ayudar a los niños de nuestra comunidad, pero no siempre teníamos los fondos que necesitábamos. Si no fuera por el apoyo que recibimos de Compassion, habría muchos casos como el de Brayan en los que solo podríamos brindar asistencia limitada ". - dice Moisés Gavirondo.


El terremoto afectó económicamente a la familia Rupay, pero su fe permaneció inquebrantable, y juntos continuaron con sus vidas, sabiendo que Dios trabajaría milagrosamente, y así lo hizo.

 

“Gracias a la iglesia y al proyecto, ahora tenemos una casa y podemos vivir en paz. También puedo seguir estudiando electrónica. Mi meta es completar mis estudios y obtener el primer lugar. Luego, postularé a un trabajo en Hidrandina, la compañía eléctrica más grande de la región. De esta manera, podré mantener a mi familia”, dice Brayan.

 

Cuando ponemos nuestros sueños y esperanzas en las manos de Dios, no hay desastre que pueda sacudirnos o derribarnos. Por el contrario, podemos ver la grandeza y la majestad del Dios en quien hemos elegido creer.

 

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En medio de las tormentas de la vida, podemos echar toda nuestra ansiedad sobre Él, porque Él tiene cuidado de nosotros. (1 Pedro 5: 7)