“Cintia es madre soltera. Ella y sus hijos se quedaban en la oscuridad una vez que el sol se ocultaba. Hacer las tareas con velas en la noche se estaba volviendo peligroso. El centro de Compassion los apoyó e intervino instalando paneles solares, iluminando su hogar y trayendo gozo a sus vidas una vez más.”

 

Cada vez que oscurecía Cinthia, madre soltera de cinco hijos, miraba el cielo con desaliento, porque en su casita carecían de energía eléctrica. “Mis hijos sólo podían hacer la tarea mientras había luz en el día y mientras duraba la batería del celular,” dice Cintia.

 

Ahora que las clases son virtuales, los hijos de Cintia dependían de su único celular para estudiar. Y siendo tantos, la batería se terminaba acabando. El pedir ayuda a los vecinos solo funcionó por un tiempo. “Se terminaron molestando conmigo por pedirles que por favor carguen mi celular en sus casas,” comparte Cintia. 

 

CC PE090200007 01 2010

 

CC PE090200007 16 2010

 

Un día, cuando Cintia regresaba a casa de su trabajo eventual vendiendo pollos, ropa y chompas en la ciudad, su hija Rosa de 14 años la esperaba con una noticia alarmante. “Casi se incendia la casa. Solamente estábamos jugando y terminando las tareas, pero nos quedamos dormidos con las velas prendidas. Me dio miedo,” dice Rosa.

  

Los tres hijos menores de Cintia: Neymar, Antony y José Manuel, están registrados en el programa de patrocinio de Compassion. El personal del centro ya estaba ayudando a los pequeños imprimiendo sus tareas y llevando las mismas a su casa. Sin embargo, los chicos tenían que apurarse y terminar la tarea antes que oscurezca, causándoles estrés y frustración. Ellos necesitaban una solución más permanente. 

 

“Estábamos muy preocupados por estos niños. La animé a Cintia a seguir creyéndole a Dios y a orar conmigo, que Dios iba a proveer,” comparte Tolomea, la directora del centro.

 

CC PE090200007 04 2010 CC PE090200007 09 2010

 

Y Dios se manifestó respondiendo a sus oraciones rápidamente. “Contactamos con un ingeniero cristiano, él estaba justo ese día en el pueblo. Le conmovió la situación de la familia y estuvo de acuerdo en darnos un buen precio por sus servicios,” comparte Tolomea.

CC PE090200007 13 2010

CC PE090200007 14 2010

 

“Mis hijos no pudieron dormir la primera noche que hubo luz en la casa. Estábamos tan emocionados. Saltaban en la cama con sus peluches hasta que se quedaron dormidos,” dice Cintia.

 

“Oré y clamé a Dios por tanto tiempo. No hubiera podido hacer esto sola. ¡El centro es una gran bendición! Primero, nos ayudaron a tener nuestra casita, nos siguen trayendo comida y ahora ya tenemos luz. Me encanta ver a mis hijos tan felices. Estoy muy agradecida”.Gracias al Fondo de Niños Altamente Vulnerables de Compasión (HVC), el centro pudo instalar paneles solares en la casa de Cintia, algo que jamás soñaron en tener. Y la electricidad llegó al fin a la casa. En la sierra, donde la familia vive, hay sol todo el año, así que este método es ideal.

 

 

“No nos gustan las velas. Nos gustan estos paneles nuevos porque la casa se ve más iluminada, y podemos hacer nuestra tarea, estudiar, dibujar y colorear más,” sonríen Neymar y Antony.

 

 CC PE090200007 02 2010

 “Y mi Dios proveerá a todas vuestras necesidades,

conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús.”.

 Filipenses 4:19