“Frente a la adversidad y desesperación causadas por la pandemia del coronavirus, el Pastor Vidal y su equipo obtienen fortaleza del Señor y del apoyo de Compasión para continuar obedeciendo el llamado de Dios en sus vidas y seguir cumpliendo la Gran Comisión en la sierra de Perú.”

 

 Hoy en día, se siente como que la vida nunca será igual después de esta pandemia. El COVID-19 ha cambiado drásticamente la forma cómo la gente vive sus vidas alrededor del mundo – incluyendo la forma en cómo la iglesia y los proyectos de Compassion operan.

 

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“Solía pasar por el proyecto para comer con los niños. Iba a la cocina por un plato cuando las cocineras estaban terminando de preparar el almuerzo. Visitaba a los chicos en sus salones, y apenas me veían, corrían hacia mí para abrazarme,” dice el pastor Vidal, de la Iglesia Sanidad Divina en Huancayo.

 

“El ver el local de la iglesia en silencio y las sillas vacías después de unos meses fue un shock. No escuchar más a los niños reír y jugar fue deprimente.”

 

 El Pastor Vidal visitó Huancayo por primera vez hace 19 años en un viaje misionero. Poco después, él y su esposa Emma se mudaron desde la ciudad capital e hicieron de la sierra su nuevo hogar. “Habíamos planeado estar acá por sólo un año, pero Dios tenía planes diferentes,” dice. Ahora, su iglesia ha estado en sociedad con Compassion por casi 18 años y sirve a unos 500 niños a través del programa de patrocinio.

 

“El reto más grande ha sido ver la forma cómo seguir ayudando a todos nuestros beneficiarios y sus familias, especialmente espiritualmente. También, el no tener todas las herramientas en cuanto a tecnología para que todos se mantengan conectados,” dice el Pastor Vidal.

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Esta situación ha revelado, sin lugar a duda, que la iglesia es más que un edificio. El Pastor Vidal ahora predica de manera diferente y está alcanzando a más personas de lo que alguna vez se imaginó. “Ya no vemos cuatros paredes. La iglesia se ha expandido, pasamos de 500 personas reunidas en persona, a 2000 y hasta a veces, 3000 personas, en nuestros servicios virtuales,” sonríe.


 La mayoría de las personas en esta comunidad viven del día a día; son agricultores, trabajadores independientes y dueños de pequeños negocios. El impacto de la pandemia en las personas más vulnerables es devastador, pero el deseo en sus corazones por buscar a Dios crece aún más fuerte.

 

También existe un espíritu de comunidad más fuerte. “La gente se está ayudando mutuamente. Cuando alguien está enfermo, alguien está ahí para orar. Cuando alguien necesita comida, hay un vecino que puede ayudar. Aquellos que se apartaron del Señor ahora están fuertes en Él,” dice.“Pese a que la gente lo ha perdido todo, puedo ver cómo su fe en el Señor está siendo fortalecida durante este tiempo. Hay un hambre y una sed mayor por la Palabra de Dios,” dice el Pastor Vidal.

 

 El Pastor Vidal también fue elegido presidente de su denominación en enero del 2020. Ahora tiene a 80 iglesias a su cargo y la iglesia que pastorea es una inspiración y un ejemplo real de lo que significa ser las manos y los pies de Cristo.

 

 “La iglesia sigue aquí, y la obra no ha terminado. La cosecha está lista, y ahora tenemos más trabajo que nunca,” comparte con su equipo. “Estamos orando por la gente, dándoles de comer, proveyéndoles consejería, y también estamos organizando nuestros campamentos de jóvenes habituales, retiros para damas, entrenamiento para ministros. Virtualmente, vamos a hacerlo todo. Seguimos predicando la Palabra de Dios y supliendo las necesidades de la gente. No vamos a detenernos.”

 

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“El ver la gratitud y gozo en los rostros de estos dos niños en particular, cuando les llevamos comida, no tiene precio.  Sus padres los dejaron, y su abuelita cuida de ellos ahora. Se registraron en el programa de patrocinio de Compasión cuando eran aún más pequeños, y el poder ayudarlos es simplemente hermoso. Realmente no puedo explicar lo que siente mi corazón,” dice el Pastor Vidal.

 

“A veces me pregunto, ¿qué hubiera pasado con todos estos niños si no estuvieran en el proyecto? Si antes de la pandemia había necesidad, ¿cuánto más ahora? Las familias esperan con ansias el día que les llevamos una ayuda, especialmente sus canastas de alimentos. Es un gran testimonio.”

 

El Pastor Vidal se quebranta al pensar en cómo la sociedad con Compasión le ha permitido ayudar a tanta gente, especialmente durante estos últimos meses.

“Gracias, gracias, gracias. Estamos tan agradecidos a Dios por Compasión. Gracias a su apoyo, podemos seguir ayudando a todos nuestros niños y sus familias, y tienen algo que comer en casa. Compasión significa esperanza para todas estas familias,” dice.

 

“Siempre le digo a mi congregación que Dios pudo haber escogido a otra iglesia, pero Él nos escogió a nosotros. También entendemos que debemos ser buenos administradores de lo que el Señor pone en nuestras manos. Agradezco profundamente a Compasión por todas las formas cómo nos han bendecido todos estos años. Dios nunca nos deja ni nos abandona.”

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 Él también anima a sus consiervos en el Señor en todo el mundo. “El ministerio que Dios nos ha dado y Su llamado en nuestras vidas son irrevocables. No hay renuncias ni darse por vencido. La obra debe continuar. Es un honor servirle a Él,” dice.

 

Nunca ha sido fácil para la iglesia, pero es durante tiempos difíciles que la iglesia ha crecido más. Sigamos adelante sin temor en el nombre del Señor. Él es nuestra fortaleza. La obra debe continuar.”

    

 

 

 

 

 

 

 “ En efecto, nosotros somos colaboradores al servicio de Dios; y ustedes son el campo de cultivo de Dios, son el edificio de Dios..”.

 1 Corintios 3:9