“Cuando el abuelo de Paris contrajo el Covid-19, su familia necesitaba hacer nuevos arreglos para su vivienda para mantenerse saludables.  Compassion y la Iglesia Socia le proveyó a la familia de Paris una nueva casa y un nuevo comienzo, renovando su fe.”

Cuando el pequeño Paris, de 8 años, se despierta, está un poco malhumorado porque quiere seguir durmiendo. Su mamá, Jessica, se está alistando para ir a trabajar. Su padre, Enrique, se está recobrando de un tobillo fracturado y se queda en casa, los cuida a él y a su hermanita Zoe. “Bueno, hijo, mi mamá no me enseñó a cocinar, pero podemos aprender juntos, ¿de acuerdo?”, dice Enrique. París agarra su pelota de fútbol, mira a su papá y sonríe. Ha pasado mucho desde que pasaran tanto tiempo juntos. Esta es una nueva dinámica para la familia, que ahora tiene un nuevo hogar.

 

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Antes de que se mudaran a este nuevo lugar, la familia de Paris, compuesta de cuatro personas, compartía su espacio con otros quince miembros de su familia, que incluían a sus abuelos, primos y tíos, todos en una sola pequeña casa. No sólo era todo un reto, sino también un enorme riesgo durante esta pandemia. “Nos gusta estar cerca de la familia, pero no teníamos suficiente espacio, ni privacidad” dice Enrique.

 

CC PE041101454 01 2006 Cuando el Coronavirus comenzó a esparcirse, la familia de Paris recibió una noticia devastadora: su abuelo se había contagiado de Covid-19. “Fue una experiencia horrible para nosotros. Muchos pensamientos vinieron a mi cabeza y sentimos un gran temor”, dice Jessica. “No sabíamos qué hacer”. Enrique asiente. “Era una situación alarmante y tuve miedo por mi familia”, dice.

  

Para hacer las cosas peores, las noticias se esparcieron rápidamente por el barrio y las personas comenzaron a evitar a la familia. “La gente nos miraba feo. No quería acercarse a nosotros y ni siquiera hablarnos. No podíamos ir a la tienda. Nos sentíamos discriminados de alguna forma, ya que todo el mundo parecía tenernos miedo”, dice Enrique.

 

La preocupación y la ansiedad se aumentaron cuando escucharon las recomendaciones del doctor de mudarse. “Mudarnos a otro lugar parecía imposible para nosotros. No teníamos trabajo ni ingresos. Estábamos desesperados, pero comenzamos a buscar a Dios más que nunca en oración”, dice Jessica.

 

Las fervientes oraciones de la familia de Paris y del personal de su proyecto fueron escuchadas, y Compassion y la Iglesia Socia les compró y construyó una casa prefabricada, a un costo de unos S/ 800.00. “Ha sido muy difícil encontrar una casa prefabricada en esta pandemia. ¡Gracias a Dios lo hicimos! Esta familia ha pasado por muchas cosas y queríamos ver la mano de Dios en sus vidas”, dice Rocío, una voluntaria del proyecto.

 

 “Siempre hemos querido tener un lugar solo para nosotros; nos hemos estado mudando y pagando alquiler por años. Esta es una gran bendición para mi familia”, dice Enrique. “Mis hijos están muy emocionados de tener su propio lugar. Ya les dije que nadie nos va a volver a sacar porque esta sí es nuestra casa ahora”.

 

“Dios ha contestado nuestras oraciones a través del proyecto de Compassion, Él nos ha dado exactamente lo que necesitábamos, no sólo esta nueva casa, sino que mi papá se haya recobrado realmente bien. Todos nosotros estamos bien de salud”, dice Jessica. “Cuando mi esposo tuvo su accidente y se lastimó el tobillo, el proyecto de Compassion nos ayudó y nos dio víveres y lo siguen haciendo. Estamos muy, muy agradecidos”.

 

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Esto realmente ha fortalecido la fe de la familia de Paris. “Su gratitud ha sido muy sincera”. Ellos han confiado en el Señor y Él les ha respondido. Estoy muy feliz por ellos. Ha sido un nuevo inicio para esta familia”, dice Rocío.

 

Me gusta mi nueva casa, me gusta estar con mi familia y me gusta jugar al fútbol,” dice Paris sonriendo.

 

 

 “Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro auxilio en las tribulaciones”.

Salmo 46:1